Hacía calor mucho calor. Era 23 de
julio, pleno verano y se hacía insoportable salir a la calle. El poco aire que
corría era seco y caliente, muy caliente. Se hacía difícil hasta respirar. No
había nadie en la calle, todos estaban refugiados en sus casas con el aire
acondicionado a tope; y algún que otro adicto a la cerveza se atrevía a ir a
algún bar para solventar el mal trago que le estaba haciendo pasar el verano. _____
era una valiente. Era la única que deambulaba a las cuatro de la tarde por las
callejuelas del centro camino hacia su trabajo. Era camarera en un bar muy
conocido del centro desde hacia unos meses. No era el trabajo de sus sueños
pero le permitía pagar mitad del alquiler en el piso donde vivía con su hermano
mayor y ahorrar para poder pagarse la carrera de derecho. Al terminar el
verano, empezaría el tercer año y tenía mucho que ahorrar para poder
matricularse en todas las asignaturas de ese año y si no tuviera suerte en los exámenes
de septiembre, en las dos asignaturas pendientes de segundo año. Hacía lo que
podía y como podía por sus propios medios. Ella no contaba con unos padres que
le diesen regalos día si y día también. Ni que le pagasen la carrera. No podían.
Ellos habían muerto en un accidente de coche prácticamente un año atrás, a
finales del verano. Una tragedia que dio un giro a su vida. Paso de ser la
risueña y maravillosa hija de un prestigioso médico del hospital de la ciudad y
de su mujer para ser una huérfana desamparada que hubiera sucumbido a cualquier
mal de la vida para poder afrontar los problemas con los que se había
encontrado. Pero contó con la ayuda de su hermano, Louis, quien la acogió con
los brazos abiertos y la llevó a vivir con él. Tras todo el paripé del
reconocimiento de cuerpos, en el cual no formó parte por orden estricta de su
hermano, y del funeral y posterior incineración, _____ logró recuperar fuerzas
y hacer frente a la vida sin las dos personas más importante de su vida. Por
eso se propuso terminar la carrera fuera como fuese y así seguir los pasos de
su madre, al igual que su hermano había seguido el de su padre. Una promesa que
estaba dispuesta a cumplir.
Su hermano le había dicho miles de
veces de pagarle la carrera pero ella se había negado en rotundo en múltiples
de ocasiones y sobre todo las veces en que le entregaba la mitad del alquiler a
su hermano como aquella mañana...
-Vamos, _____, déjame aunque sea pagarte
la mitad de la carrera-decía Louis exasperado.
-¡Te he dicho que no!-exclamó _____.
-Vale, está bien. No te pago la
carrera pero coge este dinero-dijo acercándole el pequeño montón de billetes
que anteriormente _____ había dejado sobre el escritorio de Louis.-No hace
falta que pagues este mes tu parte del alquiler. Sabes perfectamente que en la
clínica gano lo suficiente como para
mantenernos a los dos sin problemas. Así que agarra esto y mételo entre tus
ahorros.
-Siempre la misma historia…-vocalizó
_____ en voz baja poniendo los ojos en blanco.-Todas las veces que te pago me
dices lo mismo y me da exactamente igual lo que ganes; sabes que no voy a
permitir que te hagas cargo tú solo de toda la casa. Ya me duele no poder
ayudarte con otra cosa que no sea el alquiler…
-_____, sabes que a mi no me importa…-empezó
a decir Louis.
-Ya-lo interrumpió.-Pero a mi sí. Así
que deja de evitar que te pague lo que me corresponde porque ten por seguro que
no daré mi brazo a torcer.
-¡Mira que eres testaruda, eh!-exclamó
Louis.
-Lo sé, gracias, es una característica
que compartimos, hermanito-le sonrió dulcemente mientras se disponía a salir
del escritorio de su hermano.
-Pues que sepas que con el dinero que
me has dado, me iré de compras y…
-Me da exactamente igual lo que hagas
con el dinero,-le interrumpió nuevamente deteniéndose bajo el marco de la
puerta para mirarlo.-Yo ya te lo he dado y ya me siento en paz conmigo misma.
-Y…-prosiguió.-Te compraré ropa porque
no se cómo puedes llevar esos pantalones cortos que están totalmente rotos.
-Es la moda, hermanito. Y para tu
información cualquier cosa que me regales que supere los dos euros, ten por
seguro que los tirare a la basura o los donare a la caridad-una vez que
concluyó, sonriendo le lanzó un beso a su hermano y desapareció por el umbral
de la puerta para evitar esa estúpida conversación que no acabaría en nada.
Louis resopló y se echó hacia atrás en
la silla de su escritorio.
-Mamá por favor dame fuerzas para
aguantarla-dijo en voz alta mirando hacia el techo.
_____ estaba sudando la gota gorda y
la revista que llevaba en la mano encima de su cabeza no le servía para a penas
nada, tan solo para que el sol no le diera directamente en los ojos y de vez en
cuando se abanicara con ella tratando de buscar algo de frío entre tanto calor.
Tenía la suerte ir con pantalones cortos y una camisa ancha.
Cuando por fin llegó y entró en el bar
donde pasaba la mayor parte del tiempo,
solo pudo decir:
-¡Esto es vida!
Agradeció que el local contara con un
aire acondicionado envidiable. Tras
darse unos segundos para recomponerse, se dirigió a la barra donde estaba una
de sus compañeras de trabajo y sin duda su mejor amiga atendiendo a la clientela.
-Hola, Candela.
-Hola, ______-la saludó con una
sonrisa.-Menos mal que has llegado se me estaba haciendo insoportable aguantar
a la teñida yo sola-se bufó y ambas se rieron.
-¡______ al rescate! Me cambio y te
ayudo-dijo enseñándole la bolsa donde llevaba su uniforme.
______ se dispuso a ir al baño del
servicio cuando una voz conocida a su espalda dijo:
-Llegas tarde.
______ se dio la vuelta para mirar
quien hablaba y se encontró con una rubia alta que vestía el uniforme del
trabajo personalizado por ella que la distinguía de todas las demás, aparte de la larga cabellera
rubia y lisa que llevaba agarrada en una coleta alta. ______ miró el reloj de
pulsera que llevaba.
-Llego tarde solo diez minutos-se
quejó.
-Igualmente-espetó.-Llegas tarde y…
tendré que decírselo al jefe para que te lo descuente de tu sueldo.
-Oh, claro y él te hará caso porque
como últimamente habéis estado confraternizando tanto vosotros dos en la cama
¿verdad, Diana?-la retó con la mirada.
-No sé qué estas insinuando pero por
esta vez te la dejaré pasar… si mañana vuelves a llegar tarde, se lo diré al
jefe-dijo dándose la vuelta para seguir con su trabajo.
______ empezó a hacer gestos con las
manos dejando claro sus ganas de estrangularla mientras difamaba en voz baja:
-Rubia teñida. Víbora. Arpía. Chup…
-¿Qué has dicho?-preguntó Diana
dándose la vuelta y mirándola desafiante.
______ abrió los ojos de par en par y se
mordió el labio inferior con miedo. Mierda, la había oído.
-Na…nada. ¡Qué tengas un buen
día!-dijo tan pronto le vino esa idea a la cabeza.
Diana la miró de arriba abajo con
desprecio y después de marchó dejando tras de sí el sonido producido por sus tacones.
______ revoloteó los ojos exasperada.
Continuará...
[Dejadme un comentario con vuestra opinión porfis. Acepto todo tipo de criticas :) Así se cuanta gente lo lee y eso :P ]
Esta muy bien :) Continuala!!
ResponderEliminar